Los últimos diez años han sido testigos de un compromiso renovado con los derechos y la participación de la juventud en América Latina y el Caribe, reflejado en el histórico Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo. Este acuerdo, firmado en 2013 durante la tercera Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, estableció una hoja de ruta integral para abordar los desafíos y aprovechar las oportunidades relacionadas con la población y el desarrollo en la región.
En este contexto, y en el marco de la conmemoración de los 10 años del Consenso de Montevideo, es crucial reconocer el papel fundamental de las juventudes como agentes de cambio y promotores del desarrollo sostenible en nuestra región. La creación de una Declaratoria de Juventudes se presentó como una oportunidad única para:
Reafirmar Compromisos: La Declaratoria permitió reafirmar el compromiso de las juventudes, organizaciones de la sociedad civil, entre otros actores relevantes, con la promoción y protección de los derechos de la juventud, en línea con los principios y objetivos establecidos en el Consenso de Montevideo.
Visibilizar Logros y Desafíos: A través de la Declaratoria, se pueden visibilizar los logros alcanzados y los desafíos pendientes en materia de inclusión, participación, educación, empleo, salud y otros aspectos que impactan la vida de las juventudes en nuestra región. Esto permitirá identificar áreas prioritarias de acción y movilizar recursos y voluntades para abordarlas de manera efectiva.
Promover la Participación Activa: La Declaratoria fue un espacio para promover la participación activa y significativa de las juventudes en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas, programas y acciones que nos conciernen e involucran de manera directa en nuestros territorios. Esto contribuye a fortalecer la democracia, la gobernanza inclusiva y la cohesión social en nuestros países.
Generar Alianzas Estratégicas: La Declaratoria facilitará la creación de alianzas estratégicas entre los diferentes actores involucrados en el trabajo con y para las juventudes, incluyendo gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, sector privado, academia y organismos internacionales. Estas alianzas son fundamentales para maximizar el impacto de nuestras acciones y generar sinergias positivas en favor de las juventudes.
Fomentar el Diálogo Intergeneracional: La Declaratoria promoverá el diálogo intergeneracional como un mecanismo para el intercambio de experiencias, conocimientos y perspectivas entre jóvenes y personas de otras generaciones. Esto contribuirá a construir puentes de entendimiento y solidaridad, así como a aprovechar la diversidad de ideas y enfoques para abordar los desafíos comunes que enfrentamos como sociedad.